Medios alternativos y nuevas formas de participación digital

Septiembre 12, 2008 by ignaciosegurado

Provistos de lo que André Glucksmann llamó “inmunidad revolucionaria”, los autodenominados medios alternativos disfrutan en internet de una segunda juventud. En un artículo conceptualmente anquilosado en fraseología marxista titulado ¿Por qué un medio alternativo es un medio alternativo?, Gustavo Roig expone su idea de ‘alternatividad’:

 

“El distanciamiento respecto al modelo mediático hegemónico y su superación política de la mano de políticas rupturistas, antisistémicas, contrahegemónicas. Lo alternativo no es una categoría política, mucho menos una corriente política definida”.

 

Perfecto. Hay todo un mercado de lo alternativo. Plataformas, muchas de ellas banales ciudadelas de la mentira, cuya falta de objetividad es sonrojante. Pero bueno, también en internet tiene sentido aquella queja de Camus: un país (por qué no, un mundo) vale lo que vale su prensa.

 

Pero dejando de lado las incongruencias morales y la insondable melancolía de un periodismo antiimperialista, los medios alternativos resultan eficaces por otro motivo: su organización, sus formas de participación y sus opciones de publicación.

 

-      La Haine: vigilantes de la amenaza fascista; firmas reconocidas de la tribu alternativa: Néstor Kohan, Carlo Fabretti; sección con vídeos; pocos recursos multimedia; baja interactividad; ningún recurso ‘wiki ‘o de ‘open publishing’.

 

-       Nodo50: plataforma amplia que da cabida a colectivos dispares: “José Couso asesinado”, “18/90”, “Noticias zapatistas”. A muchos de ellos también se puede acceder desde La Haine; imponente base de datos de direcciones web ‘alternativas’ (asociaciones culturales, revindicativas…). Buscador de noticias eficiente. Posibilidad de recibir alertas al correo y al móvil, RSS 2.0. Amplia sección de fotos y vídeos (multimedia más desarrollada que en el caso de Le Haine). Baja interactividad. Es más un portal contendedor de noticias.

 

-       Rebelión: más información, mismas coordenadas y parecidas secciones ( territorios -un clásico-, ecología social, mentiras y medios). Es interesante cómo rebelión no sólo aplica el particular sesgo alternativo a su visión del mundo, sino que está comprotida también en la denuncia de los malos usos periodísticos de los medios tradicionales, que como todo el mundo sabe están vendidos al capital y a Mefisto. Interesante sección llamada ‘libros libres’, con posiblidad para descargarte pfd variados. Firmas fetén, como la de Chomsky. También llama la atención la sección “cartas a Rebelión’, donde se denuncian injustitas capitalistas varias. Baja interactividad y multimedia.

 

-       Indymedia: autodenominado ‘centro de miedos alternativos’. Es un salto cualitativo respecto al resto en organización y participación colectiva. Posibilidad de editar y colgar noticias (o algo así). Gran desarrollo del hierptexto. Sindicación. Proyectos colectivos de satélite, radio, televisión y texto. Conexión mundial, glocal y local. Cierto sentido de autocrítica.

Interactividad, la bruma y la necesidad de una conceptualización política

Agosto 26, 2008 by ignaciosegurado

Interactivo, puestos, puede ser un libro. Rayuela, por ejemplo. Tres maneras diferentes de leerse. Tres caminos. La RAE define interactivo como “el diálogo entre el ordenador y el usuario”. Que lo que nació como una cualidad de la informática sea haya convertido en un “concepto comodín“, un adjetivo que aporta valor añadido a cualquier objeto al que se le adhiera, es un asunto que requiere gente experta que lo explique. Y yo, en nada soy experto.

 

La interactividad es uno de los inventos felices del ser humano. Más o menos rudimentaria, el hombre siempre se ha provisto de algún tipo de tecnología interactiva. Sólo que nadie la llamaba así. Sucede como con aquella broma de Borges, que cuando le preguntaron qué opinaba de los viajes espaciales respondió: “Bueno, todos los viajes son espaciales en algún sentido”. Así, cualquier artefacto diseñado y construido por la sociedad industrial (o posindustrial, como se prefiera) alberga en sí la posibilidad de ser interactivo. Desde un cepillo de dientes a la noticia de un periódico.

 

Y es aquí, en los periódicos, es decir, en el terreno de lo público, donde el concepto de interactividad deja de tener un cariz meramente técnico para convertirse en político. La interactividad como presupuesto democrático. La interactividad como contraposición al papel pasivo de los ciudadanos. La interactividad contra la abulia del hombre-masa. El “somos una conversación” de Holderlin llevado a la esfera de las relaciones de poder.

 

Internet, sobra decirlo, se ha convertido en la gran esperanza de la interactividad. La fuerza potencial del receptor, la posibilidad de que su capricho se convierta en una guía de placeres aún no escritos, provoca un grato cosquilleo intelectual. El único problema, como casi siempre en este capitalismo de ficción, es que internet no ofrece más que una ilusión de interactividad; nada que ver con las beatíficas previsiones de los gurús más optimistas.

 

En el hormigueo de las hipótesis, en el amontonamiento de las profecías, como escribió antes de finalizar el siglo XX a propósito de los nuevos medios Furio Colombo, nada tan fácil como calificar de interactivo cualquier producto informativo elaborado en la Red. Todas las herramientas del presente -chats, foros, RSS-, y todas las herramientas del futuro, de nada servirán si no se reflexiona sobre la carga ideológica de la interactividad. Las posibilidades son inéditas, sí, pero por sí sola una etiqueta no contribuirá a subvertir ningún orden, y menos aún, el orden comunicativo. Aunque suene hobbesiano.

 

 

Las audiencias cambian, la televisión permanece

Agosto 21, 2008 by ignaciosegurado

Un reciente estudio del Pew Research Center radiografiando las audiencias de los medios de comunicación norteamericanos ha sido recogido por algunos periódicos y blogs españoles. El titular más repetido es el más excitante, y tiene que ver con la particular lucha por la supervivencia del más apto:

 

“Internet supera a la prensa como fuente de información en EE UU”.

 

Este fue el que prefirió El País, aunque podría haber optado por privilegiar el subtítulo:

 

“La televisión retrocede pero se mantiene como primer medio de comunicación para conocer la actualidad”.

 

El periodismo es mirar hacia delante, está claro, aunque delante sólo exista la bruma de un futuro apenas entrevisto. Los periodistas, y muchos expertos en comunicación, están convencidos de la revolución -palabra desgastada que sirve tanto para tomar el poder como para anunciar una hipoteca- que han supuesto las nuevas tecnologías de la información.

 

 

Los historiadores, hombres pacíficos y tímidos según Pla, no están tan convencidos de que esta mutación sea inminente. En el tiempo largo de la historia (la longue durée de los Annales), aquel que engloba varias generaciones y que dota de un sentido global la mentalidad y los modos de vida de las personas, los cambios aparentemente bruscos quedan insertos en inmensos espacios de tiempo donde nada se altera.

 

Que la televisión siga siendo el medio que ordenada la realidad de la mayoría de los ciudadanos del primer país de la tierra, significa que, con más razón, sigue siendo el moloch sobre el que gira la vida del resto del mundo

 

Los tiempos están cambiando, allegro ma non tropo. 

Blogs, periodismo digital y lugares comunes

Agosto 11, 2008 by ignaciosegurado

¿Hasta qué punto es cierto que los blogs amenazan al viejo periodismo? ¿Son o no una nueva forma de concebir y mejorar la profesión? Sus ventajas informativas son conocidas: libertad creativa, instantaneidad, carencia de presión comercial, fuente de información complementaria. Sin contar con su omnipresencia, su implantación natural en el ecosistema de los nuevos medios (y fuera de ellos), un hecho sobre el que sería insignificante entablar una discusión.   

 

Nadie en su sano juicio desearía una vuelta al periodismo tradicional. Los hay que sí lo desean, y desde un punto de vista benévolo tienen motivos estimables y poderosos para ello, pero la pretensión de dar marcha atrás es inaceptable y utópica. Como sucede con la globalización, lo que necesitamos es más globalización, no frenarla en seco. Otra cosa es el debate sobre qué tipo de globalización estamos dispuestos engendrar o entrando en la materia, qué futuro queremos para periodismo digital.

 

Pero que una vuelta atrás sea la proyección de una aspiración fantasiosa no impide que, por otra parte, se pueda llevar a cabo un análisis crítico del fenómeno. A continuación, algunos de los lugares comunes intocables acerca de los blogs:

 

-         Nada ha democratizado tanto la información como su aparición.

-         Se han convertido en identidades de dominio público.

-         Son una fuente informativa alternativa. 

-         Ejercen de proscriptores políticos alternativos a los medios tradicionales.

-         Son los vigilantes del vigilante.

-         Apelan a una nueva forma de objetividad.

 

Bien. Por lo general, el debate parte de la aceptación de estos principios (y algunos más) como irrenunciables. Pero, ¿realmente responden a la realidad afirmaciones tan contundentes como estas? Dejando al margen la siniestra discusión sobre la “nueva forma” de objetividad (algo que a los educados en la elemental ética periodística les pone los pelos de punta), muchas de estas opiniones beatíficas resultan injustificadamente alegres.

 

¿Cuántos blogs presentan efectivamente una información alternativa seria, contrastada y diferente de la de los medios tradicionales? En países donde el periodismo sobrevive dentro de las costuras de la dictadura, se suceden casos de solitarios héroes (en el caso de Cuba, heroínas) que sí lo consiguen.

 

 

Pero… ¿y en los países democráticos? Aquí, por motivos del guión, la información alternativa suele abrazarse a dos polos, verborrea para convencidos por un lado e información sesgada (de izquierdas o de derechas) por otro. ¿Es esto en lo que consiste ser una “fuente informativa alternativa”? Y con respecto a la ansiada democratización (¿es que antes de internet los medios de comunicación nunca fueron democráticos?) o el llamado periodismo 3.0, el escepticismo debiera ser aún mayor. Pero eso es tema para otro post.

Internet y el lenguaje tecnológico-performativo

Julio 30, 2008 by ignaciosegurado

Mediamorfosis, web 2.0, periodismo ciudadano, periodismo 3.0, sociedad del conocimiento. La terminología que segregan los análisis teóricos sobre internet es muy abundante y, en gran parte, superflua. La falta de un verdadero marco teórico radicalmente nuevo, fiable y exacto se ha sustituido por hallazgos lingüísticos cuyo poder de penetración en la realidad mediática es sólo superficial.

 

En un reciente artículo, Pilar Carrera, profesora de la Universidad Carlos III, criticaba el silenciamiento del concepto masa, “central en las teorías sobre los medios de comunicación durante décadas”, y sus sustitución por una “plétora de discursos cielunos y angélicos sobre los nuevos medios, [que son] una declaración de bancarrota teórica en lo que atañe al estado actual de la teoría de la comunicación”.

 

 

No se trata de negar el esfuerzo de expertos e investigadores, sino de equilibrar un discurso que empieza a cargarse de metáforas. Nada es tan radicalmente nuevo que no pueda ser analizado con los instrumentos teóricos del pasado. Y el barroquismo tecnológico del lenguaje no puede por sí sólo ni sustentar un armazón conceptual coherente y proteico ni construir una realidad que por deseable (y probable) aún queda lejana.

 

Lo sorprendente de muchos estos conceptos -incluso de los que han triunfado dejando de ser propiedad de unos pocos- es que son antes tropos simbólicos, eslóganes publicitarios, que verdaderas explicaciones. La presunta sofisticación no les acerca más a su campo de estudio, sino que al contrario, les sitúa en un futuro brumoso donde el trato con lo real se limita casi exclusivamente a las dotes imaginativas de quien lo propone.

 

No es absolutamente necesario convertirse en poeta futurista para tener algo que decir sobre periodismo digital. Es suficiente con no querer ser original a toda costa y tener presente la enseñanza del Maister Eckhart recogida por McLuhan en su famoso El medio es el masaje: “Sólo la mano que tacha puede escribir lo cierto”.

 

Es decir, bastaría con perder el miedo a repetirse.

Hipertexto, mito y uso real

Julio 21, 2008 by ignaciosegurado

De entrada, todos los medios de comunicación lo usan, lo miman. Los nuevos periodistas recién salidos de las facultades lo manejan con la soltura con la que algunos hacían lo propio en los setenta con las ‘vietnamitas’. El hipertexto es -juntos a la interactividad y la multimedialidad- el alimento principal del llamado ciberperiodismo (¿una etiqueta más que añadir a la lista?).

 

 

Para algunos, el hipertexto permite aplicar al periodismo los recursos expresivos antes explorados por la literatura. Otros, de forma más precisa, lo defienen como un modelo teórico de organizar la información de manera no secuencial. En cualquier caso, y dejando de lado las definiciones de expertos, gurús, profesores y demás, el hipertexto es una herramienta -que a pesar de las reservas de su creador, el  visionario “poeta, filósofo y pícaro” Ted Nelson- es usada frecuentemente para construir relatos periodísticos no lineales.
Una fugaz inmersión en la literatura universitaria o experta sobre el hipertexto deja una paradoja: el abismo que separa su alcance teórico de su uso real. El hipertexto fue un hallazgo feliz de un futuro probable pero aún no realizable. La visión idealizada, mítica, casi salvífica ha estado siempre por delante de la seca tozudez de los hechos. Y es que la costumbre mediática -siguiendo su tradición simplificadora, a veces banal de comprimir y presentar la realidad- parece haber optado por una parte muy pequeña de las posibilidades del hipertexto, despreciando o simplemente ignorando todas las demás.

Medios alternativos y ciudadanía global

Julio 14, 2008 by ignaciosegurado

Quizá sean los micromedios interactivos los que, en su precario empeño en comparación con los medios de comunicación de masas, más han hecho realidad algunos de los puntos del Manifiesto tecnorrealista. Este tipo de negocio comunicativo, del que Radiocable o Vilaweb son excelentes exponentes, está influyendo de forma significativa en la transformación mediática de la red.

 

Quizá el futuro esté de su parte, pese a las inversiones modestas, pues ellos mejor que las grandes publicaciones han comprendido lo decisivo de lo glocal y la fuerza aún virgen de las audiencias. Su gran valor socializador, una de las reivindicaciones clave de los tecnorrealistas, puede llegar a ser en un plazo breve de tiempo una alternativa real a los grandes emporios de la comunicación.

 

Radiocable es un micromedio nacido del empeño de un periodista, Fernando Berlín, en 1998. Es el ejemplo perfecto de cómo un instrumento tradicional, en este caso la radio, puede servir, con un poquito de creatividad, de plataforma para un medio digital de calidad, innovador y eficiente. Su gran baza es la deslocalización, ya que casi todos sus contenidos están elaborados por colaboradores (en la órbita socialdemócrata).

 

Por otra parte, Vilaweb ha sido definido como un medio alternativo y local con aspiraciones globales. Su principal característica estriba en la forma de negocio, la franquicia, que ofrece la posibilidad de construir periódicos digitales locales con un desembolso económico pequeño. Ideológicamente se nutre de las informaciones de periódicos catalanes nacionalistas (Punt Diari) y dos de sus características intrínsecas más destacadas son su buscador (utilísimo y muy perfeccionado) y la posibilidad de crear comunidades de lectores virtuales (colles), que a la postre reivindican uno de las metas más anheladas por los internautas: la participación activa, la web 2.0.

 

Presencia y ausencia de lo glocal en las ediciones digitales de la prensa generalista española (I)

Julio 9, 2008 by ignaciosegurado

Glocalización es un neologismo nacido al socaire del de globalización y manejado por economistas, filósofos y sociólogos, algunos de reconocido prestigio como el alemán Ulrich Beck. En su origen estuvo relacionado con lo que se ha denominado la topopoligamia de las formas de vida; es decir, con la evidencia de que el ciudadano ya no desarrolla enteramente su vida en el mismo sitio donde ha nacido, sino que su patria es -por así decirlo- el mundo.

 

El surgimiento y desarrollo de internet ha dado un nuevo impulso al fenómeno de lo glocal. Un impulso en parte involuntario pero al que los medios de comunicación empiezan a adherirse lentamente, desembarazándose de su tradicional rigidez.

 

Uno de los efectos más notables en la producción, los contenidos y las audiencias de la mediamorfosis tiene que ver justamente con la incorporación de contenidos especializados (personalización en la selección de informaciones) y con la difuminación de las fronteras entre lo temático y lo geográfico, que ha redoblado interés por lo local y lo próximo y que está haciendo trizas la estructura habitual de la prensa, muy supeditada a las limitadas herramientas clásicas de la profesión.

 

Recursos como el hipertexto y la interactividad facilitan el resquebrajamiento de las audiencias y la creación de un itinerario de lectura que configura una nueva representación esquemática del mundo. A pesar de que las secciones habituales de los periódicos de papel se han transplantado con muy poca variación a sus ediciones digitales, empiezan a apreciarse cambios significativos.

 

La home del periódico 20minutos parece más fruto de la entropía que de una ordenación consciente y coherente, pero quizá sea de las que mejor ejemplifiquen la ausencia de jerarquía temporal, geográfica o temática hacia la que tienden los medios. Las informaciones políticas conviven en pie de igualdad con las noticias sobre ciencia, tecnología o sucesos. Una información referedia a España aparece justo debajo de otra que tiene como foco EE UU. Se puede navegar por la página principal sin hacer uso de ningún compartimiento estanco (subportada) que circunscriba temática o geográficamente la información.

 

A la eliminación de la mayoría de los signos denotativos que implican jerarquización se le puede poner reservas (sobre todo de tipo moral), pero esta visión atomizada de los hechos, esta confusión de planos, está más cerca de la realidad que la rígida presentación de la prensa diaria de papel.

Las fuentes de la presente relatividad

Julio 1, 2008 by ignaciosegurado

Si el periodismo cojea, lo hace, efectivamente, por una de las patas por las que aún debiera fluir la ética de la profesión: las fuentes. Se han escrito toneladas de recomendaciones sobre sus sacrosantos principios inviolables, elaborado mil y un códigos deontológicos (bienintencionados e inanes) y pergeñado un buen puñado de manuales que describen con celo académico sus victorias y servidumbres. El manejo de las fuentes se da por sabido, asumido y respetado. O se daba, pues, ¿no es cierto que un nuevo tipo de relación se ha establecido entre el periodismo digital y el uso que éste hace de ellas?

 

Salvo excepciones, a un periodista que trabaja en un medio digital se le encarga una labor puramente industrial. Lloren el mito, planianos. El redactor, inserto en la cadena de ensamblaje de las noticias, no tiene tiempo para contrastarlas, confirmarlas y mucho menos aún para acudir directamente a sus fuentes. Con todo, lo peor es el abismo moral que separa la información para el papel y la información para la web. Scripta manet, verba volant. O lo que es lo mismo: el periodismo en la red sigue siendo periodismo, sí, pero desnaturalizado. El papel conserva su centenaria preeminencia (las toneladas de mentiras escritas -y conservadas- no han cercado su credibilidad), y sobre él posan su lupa de cien aumentos directores y redactores jefe. El peso de la verdad. O tal vez la extrema sencillez con la que la mentira llega a ser disculpada, corregida y borrada de las entrañas de un editor web.

 

Un ejemplo. El 10 de junio de 2008 la noticia Sms: ‘Transportistas desalmados, jodéis al ciudadano. Pásalo’; la indignación ciudadana llega a los móviles”, ocupó durante más de cinco horas la zona noble de la home del periódico 20minutos. En ella se relataba los acontecimientos de la segunda jornada de huelga de transportistas: caos circulatorio, un fallecido, falta de acuerdo, problemas de abastecimiento. Una información precisa, útil y muy bien estructurada. Pero estaba la cuestión del sms. Un mensaje corto que según el cuerpo de la noticia “había circulado por muchos teléfonos móviles” (sic) y que le servía al redactor para legitimar la creciente indignación ciudadana frente a las molestias provocadas por la huelga.

 

 

Otorgar una valor tan alto a una fuente tan imprecisa y anecdótica (en el momento en que se dio a conocer era imposible, con un mínimo de rigor, calcular el porcentaje de personas que habían recibido y reenviado el digital cabreo ciudadano) era un riesgo. Un riesgo que amenazaba con empañar la credibilidad del resto de la información y que primaba -aquí es medio si que es el mensaje- lo abstracto y simbólico por encima del valor efectivo de lo concreto. Las probabilidades de que todo el sentir popular viajase en 160 caracteres eran ciertamente muy bajas. Y a la misma conclusión debieron de llegar en la redacción de 20minutos, pues al día siguiente, en la noticia de su edición papel, había desaparecido toda referencia al sms.

 

¿Una información demasiado imprecisa como para ganarse el privilegio de lo impreso? ¿Una fuente impactante pero dudosa credibilidad? Si nada de lo anterior es cierto, ¿por qué hurtársela a los lectores del periódico del día siguente? Si, en cambio, la información carecía de rigor, ¿cuál fue la razón de abrir con ella la edición digital durante toda una mañana?

Analógicos y digitales (I)

Junio 25, 2008 by ignaciosegurado

La reciente concesión a Google del premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades 2008  ha servido para que defensores y críticos de la nueva unidad de medida expongan sus argumentos masajeados en la intimidad con mucha más libertad y espacio. A estos defensores y críticos los llamaré, respectivamente, digitales y analógicos. Algunas imprecisas precisiones sobre la categorización:

 

1)     La inclusión en la categoría de  ‘periodistas digitales’ o ‘periodistas analógicos’ no es en función del soporte sino de los argumentos: un analógico puede exponer sus ideas analógicas en internet de la misma manera que un digital  redactar las suyas en papel, y viceversa.

2)     La distinción entre analógicos y digitales no es necesariamente moral.

3)     La comunicación digital (más exacta que la analógica pero que prescinde del contexto) y la comunicación analógica (imprecisa pero contextualizada) forman parte de los cinco axiomas metacomunicacionales formulados por los invstigadores de la Escuela de Palo Alto (EE UU). La distorsión del original es, por tanto, sólo mía.

4)     Yo me considero un analógico en proceso de reconversión, un híbrido confuso que primero recurre a C. a R. a K. y luego ya veremos.

5)      ‘Analógico’ no es sinónimo de anti moderno.

6)      Como ‘digital’ no lo es de innovador.

 

A continuación, algunas de las posiciones analógicas y digitales más comunes sobre el buscador. Las opiniones varían entre el recelo de quienes destacan negativamente que Google es una empresa, por lo que siempre antepondrá sus intereses privados al bienestar social, y el optimismo antropológico de quienes creen que Google nos sitúa ante el nacimiento de un nuevo paradigma.

 

Analógicas: transige con la censura en China; le guía el afán privado y no el altruismo; no representa a las ‘Humanidades’ tanto como lo hacen las personas; se ha premiado injustamente la “pasión por la tecnología”; no contribuye “al progreso de los pueblos”.

 

Digitales:es la semilla de una mente mejor; es la herramienta que más ha hecho por los periódicos tras Gutenberg; es el estandarte de una revolución social.